La factura invisible
Responde a 5 preguntas rápidas y te decimos, en un número, lo que probablemente se te escapa cada año por gestionar tu negocio a ciegas. Sin registrarte y sin datos exactos: solo lo que ya sabes de cabeza.
Casi nadie pone sus precios con todas las cuentas hechas. Se ponen "a ojo": mirando lo que cobra el de al lado, o lo que el cliente parece dispuesto a pagar, sin haber restado antes los impuestos, la cuota, los gastos y las horas que no facturas. Y cuando no cuentas todo eso, el precio casi siempre se queda por debajo de lo que necesitas —en esto coinciden todos los que asesoran a autónomos—. No existe una cifra oficial de cuánto se pierde por aquí, así que hemos sido prudentes y asumido solo un margen pequeño. Lo más probable es que en tu caso sea más.
Cuando un cliente te paga tarde, ese dinero es tuyo… pero no lo tienes. No puedes usarlo, y muchas veces acabas adelantándolo tú de tu bolsillo. En España esto no es la excepción, es la norma: según CEPYME, se cobra de media a los 80 días —cuando la ley pone 60 como tope— y solo 3 de cada 10 facturas se pagan a tiempo. Mientras ese dinero no llega, te cuesta; y una parte, encima, no se cobra nunca. Eso es lo que hemos puesto en números aquí.
Cada hora que pasas con papeleo, dudas o apagando fuegos es una hora que no estás facturando. Y no es una impresión tuya: la propia federación de autónomos (ATA) lo midió y le sale que el autónomo medio quema unas 4 horas a la semana —200 al año— solo en burocracia, lo que equivale a unos 3.000 € de su tiempo al año. Aquí hemos cogido tus horas y lo que vale una hora tuya, y para no exagerar contamos como recuperable solo la mitad. Dicho de otro modo: si algo, esta cifra se queda corta.
Cada año se quedan sin pedir ayudas, bonificaciones y deducciones a las que tenías derecho, casi siempre por no saber que existían o por enterarte cuando ya había pasado el plazo. No es una fortuna, pero es dinero tuyo que se evapora sin que te enteres. Aquí hemos puesto una cantidad prudente y fija, sin inflarla.